Viajar con niños

Es cierto que cada vez que en familia empezamos a hablar de viajar con niños, no falta quien nos diga, por ejemplo, que los nenes aún son chicos, o que ya se les pasó la edad, o que se nos va a hacer imposible el recorrido que estamos pensando…  ¿les paso?

Lo más cierto para nosotros, es entender que el viaje debe adaptarse a los niños y no al revés. Para nosotros fue clave poder entender eso. Y armar cada viaje de esa forma nos permitió disfrutar cada lugar a pleno.

A pesar de habernos enamorado de nuestro primer viaje solitos, de luna de miel, en la Gran Manzana, fue inmediata la sensación de querer compartir eso que nos pasaba con nuestros hijos.

Y así fue como antes de finalizar ese primer viaje, ya estábamos planificando el siguiente.

Ante todos los pronósticos de amigos, familiares y conocidos de laburo, que decían que no era un viaje adecuado para nuestra composición familiar, que nos intentaban frenar diciendo que no disfrutaríamos a pleno. Ante todo eso fue que comenzamos a armar el soñado viaje a Disney. Soñado para los más chicos, que no lo conocían, para mi madre que ya había ido pero sin sus nietos, para mí que no había tenido la suerte de viajar de chica, y para Nano, mi marido, que ya conocía pero con ojos de niño y no de padre.

Ese viaje me sorprendió embarazada, con un hijo de casi 4 años, una hija de 8 , mi madre de 60, y mi marido de casi 30. Un viaje de 9 horas con escala de 2 en medio y otro tramo corto en avión hasta Orlando.

¿El secreto? No perder de vista el sentido del viaje: ¡Poder disfrutar a pleno, todos y de todo!

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Recuerdo la planificación como algo fundamental pero no estricto. Conocer los horarios en que era más conveniente ir a un parque o a otro, conocer la época del año con menos cantidad de gente para que las esperas no sean interminables, y poner en las valijas por sobre todo una dosis de paciencia extra. Esa que nos dejó comprender que había que parar a comer a la hora que ellos pedìan, sin importar mucho el lugar, y que nos permitió no correr sino ir recorriendo a medida que el entusiasmo de ellos nos llevaba. ¿y saben que? Pudimos recorrer todo. Pudimos disfrutar juegos en conjunto, pudimos hacer actividades por separado, pudimos esperarnos…

orlando universal capitan america

Luego nos encontramos armando un viaje a Nueva York, esa Gran ciudad que nos había dejado como legado esta locura por viajar, pero ya con tres niños. El más pequeño aún con pañales y carrito.

Y también allí, fue fundamental poder tener  conocimiento de todo lo que la ciudad ofrecía para ellos, y de esa manera, de una forma muy descontracturada, nos propusimos caminar y recorrer mucho, pero siempre tener una vez al día una actividad que se amolde a sus necesidades y gustos. Un museo de ciencias participativo, un juego de la NBA, un paseo de comidas, el bellísimo Central Park con su infinitos paisajes, la subida al edificio más alto que alguna vez habían imaginado, el Zoo en medio de una gran ciudad de cemento y rascacielos, jugueterías inmensas en donde la mayor sorpresa ¡era que los dejaban tocar todo!…

Luego de eso, siguieron algunos viajes más, siempre con los tres en diferentes edades.

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No digo que sea fácil, pero si les puedo asegurar que es una experiencia inolvidable. Ver en ellos la sorpresa y el aprendizaje que les da viajar. Conocer y disfrutar de lo diferente. Desde probar una comida más picante hasta extrañar el dulce de leche. Ponerse contentos porque entienden un cartel en Inglés, o porque se cruzan con un Argentino en algún paseo.

Viajar con niños no sólo es posible sino que puede ser muy hermoso. Siempre que los adultos entendamos que somos nosotros los que tenemos que estar dispuestos a bajar un poco el ritmo y a disfrutar de cada pequeña vivencia.

Algunos TIPS

Si el viaje es un día de semana, tratar de que los niños hagan sus actividades habituales hasta último momento. De esa forma nos da tiempo de ultimar detalles más tranquilos y a ellos les  evita la ansiedad estando en casa con muchas horas de espera hasta comenzar el viaje el aeropuerto.

El viaje en avión , de ser posible de noche y sin escalas. O con escalas cortas.

Si hay un bebé en la familia, llevar una mamadera lista para darle al momento del despegue. Eso lo ayuda a que no le molesten los oídos.

Y para que pueda descansar mejor si es un viaje larguito, podes adelantarte a pedir uso de la cuna. Normalmente hay una o dos disponibles por avión. Si podes hacer el web check in, lo podes solicitar ahí. Y sino, podes hacerlo al momento de estar haciéndolo por ventanilla (a nosotros nos dieron una, y cambiaron a los pasajeros que estaban en esa fija, a mitad del avión). Es muy cómoda y segura para el bebé, y para la mamá también, así no tiene que ir a upa todo el viaje.

Llevar con nosotros, en bolso de mano, varias cosas que puedan ser de distracción y entretenimiento. Pero hacerlos participes. Que puedan ellos elegir algunas cosas que prefieran. Como ser librito para pintar, para leer, cosas para dibujar. Una Tablet o algún juego electrónico si son del agrado de ellos (y en esta época dudo que no lo sean). Hasta puede llevar cada uno una mochilita con sus cosas. De esa forma se sienten mejor y más independientes.

Llevar poca ropa de adultos para que las valijas no vayan demasiado cargadas (en la ida por lo menos). Debemos tener en cuenta que la cantidad de ropa para los niños debe ser mayor, ya que ellos tienen más tendencia a ensuciarse, mojarse o tener algún inconveniente que haga que necesiten más cambios de ropa a diario.

Dejar durante la estadía una valija que ellos conozcan y que les quede a mano, para poner todos la ropa que es para lavar. De esa forma es mejor la organización para saber que ropa les queda utilizable con el pasar de los días (y también es mejor al volver para que no tengamos que estar separando lo sucio de lo limpio, ya bastante fastidio es volver de las vacaciones!)

Hablar con ellos acerca de ser pacientes y dejarles claro que durante el viaje, a donde sea, habrá cosas que sean de mayor agrado de uno y otras seràs a elección y gusto de otros. Y que todas las actividades pueden disfrutase, siendo a veces más protagonistas o a veces acompañando al resto de la familia o a quien quiso hacer una actividad en particular.

Programar actividades por separado en algún momento del viaje puede ser muy bueno. Para dar espacio a situaciones más tranquilas, sobre todo para las familias numerosas como nosotros. Y para dar lugar a opciones más “masculinas” o “cosas de chicas”, como nos gusta caratular.

No ser estricto con los horarios. Ni de paseos ni de comidas. Exceptuando algunas excursiones que no dependan de nosotros por supuesto.

Buscar espacios de tiempo de caminata, sin planificar. Para poder ver que es lo que proponen. Tal vez ellos quieran simplemente estar en una plaza, o volver a algún lugar que nosotros no imaginamos que les gustaría tanto.

A los más grandecitos, darles pequeñas tareas o responsabilidades que puedan resultarles divertidas. Como por ejemplo, sacar las fotos de todo el viaje o tratar de hacer videítos para que queden de recuerdo para todos. Eso les da un lugar especial y los suele enganchar.

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One thought on “Viajar con niños

  1. Acuerdo totalmente!!! Viajar cob niños es posible y verlos disfrutar es hermoso!!! Claramente nosotros, los mayores, debemos tener muy claro que son niños.

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